FUEGO A LA TOPAZE

Cuento una historia inventada (robada en parte desde la página 109 del libro Historias Desconocidas de Chile). Comienzo:


Declaración de un tal Délano:

“Vinieron unos detectives, me requisaron todos los ejemplares de mi revista Topaze. Yo los ví, su señoría, unas jerarquías, no unos encapuchados cualquiera. Por eso concurrí a tribunales, y en una etapa me dieron la razón porque la imagen adjunta del León domadito no tenía que poner neurasténico al Presidente, por muy pije que fuese. Sólo sintetizamos en la publicación la patita encima que le puso Ibañez al susodicho.
“El señor Alessandri, en su burguesía impoluta, culpó al Ibañez que por su culpa, por el arresto anterior de su mujer, de noche, le había condicionado su muerte. El otro, ni tonto ni perezoso, le respondió simple y directo: la muerte de su mujer quizás fue por sus andanzas con queridas. Por eso hicimos ese dibujito, porque esos dichos no tuvieron réplica, Usía.
“Y más adelante, me devolvieron los ejemplares, y justo se los robaron de noche y los quemaron. Los mismos funcionarios. Y salió el mismísimo Presidente Alessandri a inculparse que todo fue su orden, a través del Intendente, porque nosotros desestabilizábamos la patria, en castellano simple: le revolvíamos el gallinero. Y luego el tribunal los exculpó a todos pidiéndole al Congreso que resolviese un acto administrativo con una acusación constitucional, que no hubo delito alguno…pero el León, que se chupó, se preocupó que no prosperara por tener mayoría en ese mismo parlamento. Quizás, dirán más adelante los historiadores: de las primeras “cocinas”.
“¡Que quiere que le diga, Su Señoría!, le pusieron fuego a la revista Topaze, así, ¿qué me dirá usted que ocurrirá más adelante en este Chile tan querido? Quizás en 80 años más las nuevas generaciones se vean enfrascados en nuevos cambios culturales, sociales, o de una nueva Carta Magna o en una presidencial a varias bandas.
“Ellos, en ese futuro, estarán en una pelea de niños, yo eso lo tengo clarito, no me vengan con cuentos….porque en nuestro tiempo los choros eran choros, donde combos iban y combos….venían”.

He aquí nuestro crimen.

ES HORA DE SER HEROE

Hablemos de fútbol, opinemos a destajo, porque hablar de fútbol permite subjetividad pura, inventar cualquier tesis es válida. Y el tema no puede ser otro que este chico con raíces de Penco, con parientes dueños de Fanaloza y que tiene una peculiaridad: no habla chileno, el idioma con más chuchadas en el mundo mundial.

Ben está en wikipedia. ¡Qué jue! Lleva 133 partidos en la liga inglesa con 17 goles en el Notting Forest y el Blackburn Rovers (lo escribo así como los comentaristas deportivos con estadísticas que quién sabe a quién puede serle útil).

Pero esos dos párrafos son sólo introductorios, no medulares. Es en éste al que vamos al hueso sobre este chico que corre desbocado por la cancha, un poco desarmado por su metro ochenta, pero patéandole las canillas a Messi o gambeteando a un defensa boliviano para mandarse su primera pepa como titular a los diez minutos. Apareció al fin un lauchero, un tipo que agacha la cabeza y corre directo al arco y lanza su puntete sin finura.

¿Se imaginan que se mande un par de goles por partidos de lo que queda? Sería una nueva era, los millonarios cracks vigentes del pase cortito serían desplazados por un chico de segunda que lo único que soñaba era meter cañonazos por el país que lleva en su sangre del que aún no sabe un comino pero que le hace sonreír en los casi goles, en las jugadas que casi salen con sus colegas delanteros, en que podemos pensar que no nos quedaremos en un casi casi sino que volveremos a ser campeones y ya no será cueva sino una pata bendita del quien menos las tenía, del que cobraba más barato pero corría más fuerte para compensar su poca fama y su nula fineza futbolera.

Benjamin Antony Brereton pinta pa’gueno, para ponernos de pie, para ilusionarnos con algo tras este par de años de mierda que hemos terminados adoloridos y enemistados.

La pasión del fútbol era la luz que faltaba en nuestra pieza oscura.

Es hora de ser héroe, diría Ben 10, el original.

FOTOGRAFIA

Por @rodrigosolo
Las fotos son un mundo… dice un cuentista argentino de quien escucho audiolibros en la ducha. (Sí, díganme “gil” y transformar tan sagrado momento en un audio que se distorsiona con las gotas salpicando el suelo.)
Basta tener un sofá, apagar la radio, la tele, poner en silencio el móvil y recorrer cada recuerdo. Porque la foto es importante por eso, por capturar el recuerdo, el momento, de quién teníamos al lado o en qué parte de nuestra historia estábamos.

..ojo con las piernas…

El otro día mi mami, que tiene más de ochenta, me pasó una foto (adjunto para dar fidelidad a este relato). De ese momento no me acuerdo, pero sí de otros, con mis hermanos, un paseo de curso, un atardecer, mis hijos en mis brazos, surfeando, mis perros, mis amores.
La vida son las fotos, ésas que quedan después. Nuestra historia queda en algún álbum. Lo motivante de todo es que alguien nos descubrirá escondidos por ahí, alguien tendrá la curiosidad de saber quiénes están en la foto, quiénes vinieron antes de mí.
Las fotos sirven para que nos redescubran cuando ya no estemos.
Hoy me sacaré una fotografía. Mantengo las mismas piernas.

No Pasa Nada

Se reunieron, ¿a qué no sabían? Se reunieron una tracalada de horas para hablar cosas importantes. Y de nosotros pues, ¿sino de qué?

Porque somos el ombligo del mundo, el país más aventajado del continente (pero el que es menos querido por nosotros mismos). Esa fatalidad pura. Nos quieren más los afuera, que hasta son capaces de cruzar el desierto de noche, para así tener la mínima posibilidad de convivir en la nación tan rica de los chilenos. Sueñan con nuestro terruño.

Pero nosotros pensamos distinto, nos vamos a un precipicio. Y si sale Jadué o Lavín no quedará más que llenar unos morrales e irnos. Al primero se le vendrán los complejos de las transformaciones en 1000 días; mientras que al segundo, le surgirán los fantasmas de sus noches de antorchas por la patria libre.

Aunque la soberana verdad es otra: no pasa nada. Le recomiendo leer mientras tanto. Yo he tomado desvíos con Fontanarrosa, Ampuero, y tantos otros. Es que pareciese que estamos al borde de un acantilado. Sólo podrá defendernos JC Rodríguez, o algún o alguna constituyente o gobernador electo con superpoderes.

Pero estos mastodontes se reunieron -retomo el hilo principal-, cada uno llevó su botella de agua mineral (para así eliminar cualquier riesgo de gotitas de cianuro del oponente), se miraron a lo choro, se olfatearon, y seguramente el tema de tabla…fuimos nosotros, los chilenos, los apocalípticos, los disconformes. Quizás analizaron la juventud de Boric, la exclusión que hicieron a Carlos Maldonado, lo difícil del camino de Narváez, y del liderazgo de Provoste sin ser aún candidata a nada para no dejar fuera del baile a su amiga del alma, la otra senadora rubia que yo al menos he considerado tan presidenciable que inclusive la incluí en una novela mía que se vende en el Maipú Autoservicio (tan rebuena que no se ha vendido ni una).

Cada uno llevó su mineral, por si las moscas.

Pero el notición verdadero, el que debió salir en el New York Times, fue que Putin y Biden hablaron de Chile en ese encuentro europeo. Seguro que sí.

Es que si no dialogaron sobre nuestra vida no sé qué hicieron, si somos los dandy, los agrandados continentales, así con pachorra, así como el divo Pepe Cortisona.

Pasa un día más. Tranquilo usted, no pasa nada.

De nosotros ni hablaron estos pibes,…pero ganas tuvieron.

BIBLIOTECA

Biblioteca humana, el nuevo invento. A los dinamarqueses —tan dinamarqueses para sus cosas— se les ocurrió hace 20 años. Y funciona, y las personas se conocen, y sus oficios y sus experiencias son un libro disponible en el índice de cada recinto.

Al cruzar la plaza verás siempre que los viejos hablan, aunque lo hacen mirando al frente, para oír y entretener la vista al mismo tiempo. Los que venimos después estamos muy ensimismados en la pantallita en nuestra mano.

Pero surgió esta noticia la semana pasada en un recuadro menor de un diario y me dije: «¡Porqué no se me ocurrió a mí antes!». Imagínense hablar veinte minutos con un hincha del Colo, conocer lo que lo motiva; o quizás un bipolar, o un rico, o un poeta, o un preso, o un árabe, etc.

Libros humanos, no está mala la idea de conocer a otros que uno normalmente no les habla, para precisamente dialogar, consultar secretos de ciertos oficios, de ciertas personalidades distintas a ti. 

¿Qué libro podrías ser tú en esta biblioteca humana?

Hay tanta historia viva. Empezar a escucharnos.

Ojalá la idea prenda más que TicToc.

THE BOY

José Álvaro Osorio Balvin llegó, en este documental de Prime Video, a un país con protestas, convulsionado, donde se le critica por no decir nada, o decir poco. Pero el chico es músico, un músico que cree en Dios, que tararea, hace videos con millones de viewers, que toma pastillas para dormir. Uno de sus hits dice: “Pensé que te había olvidado, pero pusieron esa canción”. Podría haber sido letra de bolero.

A veces se pierde, se desenfoca. Le dice el doctor de su cerebro que no tiene de qué preocuparse. Sólo está enfermo como hay enfermos del pulmón, de diabetes, de un diente con caries. Sufre por dentro, y debe sonreír como un payaso. Ataques de pánico, ansiedad, intentos de suicidios. Pena. “Siempre llega la luz en esos momentos”, concluye.

Pasa —como tú—, pegado al fono, subiendo fotos, buscando likes en Instagram, buscando validarse, en una disputa eterna entre su personaje Balvin y José. (Esa como bipersonalidad como la de Don Francis, Julio Iglesias y de tantos.)

El sueño del pibe: hacer duetos con Dua Lipa,  Daddy Yankee, JLO en el entretiempo del SuperBowl, volver a Medellín al primer concierto en un estadio para sí sólo, con invitados como Bud Bunny y Nicky. José es parte de la nueva camada, la expandida por youtube, la que en ese idioma parsero movió el tablero de las hotlists.

No debe ser fácil ser reggetonero en una latinoamérica explosiva. La música de ellos es fiesta, candombe, pero cuando no hemos estado en un recomenzar de cero, en una licuadora de lucha, de inconformidad que añora ser europeo pero corriendo por cada vena sangre roja latina.

Si usted soñó con algo, algo distinto al oficio que realiza hoy, por ejemplo con ser cantante, dése una horita y media de su tiempo para comprender las canciones de moda (que no son satánicas ni inmorales en su totalidad sino que conectan con una generación que habla como la suya, pero al final lo mismo: de lo que sentimos). 

Vea The Boy From Medellín, el reggetón no le hará daño. Es música y, hasta donde sabemos, la música no hace mal pa´ la salud.

Teoría de Huevoduro

Mis padres —que se dijeron goodbye hace tres décadas— andan en una tesis común: nos vamos a morir. (Me llaman diariamente para reiterarme aquello.)

Hay una suerte de incertidumbre en el aire.

Un acabose de mundo, un cisma, un antes y un después. Algunos dicen que nos vamos al carajo, también, como esa novela de Vargas Llosa en que en su página 1 pregunta: ¿cuándo el Perú se fue al carajo?.

¿Nos fuimos al carajo, realmente?

Probablemente hay un cambio latente, sabemos que las cosas variarán un poco. No seremos nunca Estados Unidos, ni tampoco Francia, ni un país centroamericano. Seremos algo gris, una cosa intermedia. Un cumsí cumsá. Buena gente, así como Huevoduro. ¿Morirá la propiedad privada, ya no llegarán autos bacanes ni tablets new generation?

Estamos en un país raro, a veces freak, que va de un péndulo cada ciertos años de un lado a otro, donde sin querer a veces luchamos porque nos den libertades y otras pedimos al Estado que nos guíe, pautee y proteja.

Somos así, no hay país con más chilenos que Chile, y no sé si eso es buena o mala suerte. Es, no más.

El quid del asunto es: ¿qué hacemos?, ¿subiremos —ahora sí— al primer mundo o nos fuimos a los potreros?

La respuesta es super simple —por si le damos vueltas— y la llamaremos LA TEORIA DE HUEVODURO: todo seguirá su curso normal, a la chilena, por cierto. Anticapitalista, pero con un Iphone en la mano; liberal, pero esperando los subsidios estatales; revolucionaria, pero sin leer a Marx; y momios, pero sin saber si Smith era una banda de rock o un pensador libremercadista.

Considerando la tesis de mis viejos de la fatalidad pura, de ese paso cierto en momento incierto, yo creo que no estamos tan mal ni super well. Vivimos en HuevitoStyle. Estamos, a la chilena, odiándonos a veces y otras amándonos. Sacándonos la madre cuando estamos con bronca y hasta agradeciendo a Dios cuando las cosas funcionan (aunque seamos, aparentemente, agnósticos). Hoy, al menos, no moriremos.

Así que usted, como le digo a mis papis, tranquilito, calma y tiza, todo a su debido tiempo, siempre sale el sol.

Y el sol chileno es único…por si las moscas.

Cosas que no importan

Encontré una clave, perdida en un sarcófago. Todo nació porque buscaba cosas en kindle y me encontré conmigo mismo. Uff, me dije, hay que empezar a limpiar esto y actualizarlo porque quien sabe, algún día lo lea alguien.

Y aquí estamos, recomenzando, así como partiendo de cero una novela y decidir volver a escribirla. No me vaya a perder en el camino.

Nunca es malo partir de nuevo en el km 1.

Una serie nueva

Imaginen una historia de un tipo malhumorado, cascarrabias, choreado con la vida porque su mujer murió de cáncer, pero que ciertas señales le producen un reencanto con la vida.Buena historia.

Los personajes se van presentando de a poco, se engancha con la enfermera de su papá con parkinson, tiene de nana a una trabajadora sexual, una perra, mira los videos de su mujer en viva que le guía cómo enfrentar la pérdida.

Trabaja en un diario, que no lee nadie. Pero comprendo su lenguaje, sus códigos.