SIN RESERVAS es una de esas películas de happy ending que me mata.

Ella tiene una mirada permanente de seducción, el pelo negro azabache como el de mi amiga del alma Mercedes.

Las historias de amor son mis telenovelas encubiertas, pienso yo, aunque ahora sigo una novela yanki, The Big C, de una señora que le da cancer y comienza a vivir la vida a concho.

Y en esa novela norteamericana también lloro. Ahora escribo, en deshorarios. Porque no hay un método ordenado con novelas anteriores, y quizás busco redactar mi propia telenovela.Me leo cuatro libros al hilo, como quien toma una cerveza, lento placer. Siempre siento que voy a darle el palo al gato: ahora espero que sí en Caféamargo, sin dudas. Obviamente:otra historia de amor.

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